Era mi primera vez, nunca me había sentido así. Nunca jamás me había dolido tanto la perdida de alguien, nunca había estado tan jodido, nunca lo había pasado tan mal. Por eso por ser nuevo no sabia que hacer, por más que me empeñaba mis esfuerzos por salir del pozo eran inútiles, cada paso adelante que daba eran dos hacia atrás, cada vez se veía menos la luz del sol y cada vez me costaba más respirar.
Hasta que llega un día que esperas que sea como tantos otros, otro día mas del calendario pero este sin saberlo es un día especial.
Un día en el que cabeza y corazón vuelven a estar juntos pero esta vez están juntos por mí, para ayudarme, un día en que notas como un rayito de sol ilumina tu cara, un día en que notas como una suave brisa recorre tu cara.
Un día en que te levantas harto de darle vueltas a las cosas, harto de pasarlo mal y piensas:
Joder, vale ya.
Toca aprender a vivir.
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