Todo el mundo tenemos un rincón, un lugar en el cual vamos guardando ropa, joyas o incluso pensamientos. Hoy he abierto el mío. Escribí esto a raíz de una conversación que tuve con un amigo…
- ¿te arrepientes?
-¿De que?
-De haber amado
-Jamás, ¿porque iba a arrepentirme?
-Porque ahora te duele…
-Me da igual que me duela
-A nadie le da igual pasarlo mal
-A mi si, ha merecido la pena
-¿merecer la pena? Mírate, ¿que es lo que ves? Eres el reflejo de lo que eras cuando estabas a su lado, eres solo una sombra de lo que fuiste, ya ni siquiera sonríes.
- Siempre merecerá la pena. Siempre…
-No, no merece la pena, ¡olvídate ya!
-No tienes ni idea de lo que hay aquí dentro… ¿sabes? Nadie tiene ni idea… Todos, todo el mundo se limita solo a mirar la fachada, y a decirme lo que debo y no debo hacer, todos igual…
-Solo queremos lo mejor para ti, no queremos verte así…
-Quizá, pero tu no sabes todo lo que he vivido, todo lo que he pasado junto a ella, todos los momentos que he vivido a su lado…
-Pedro, tienes que olvidar…
-Me niego a hacerlo, me niego en rotundo. Ya es parte de mí, ella es parte de mí y lo será siempre…
-No, ya no lo es, todo acabó…
-No, no acabo, ella sigue estando aquí, dentro de mi, y asi seguirá. Esto es a lo que me refiero cuando digo que poca gente sabe mirar, poca gente sabe leer, todo el mundo se guía por el exterior y las apariencias. Puede que yo llore, pero mi corazón esta feliz, mi alma esta llena, llena de bonitos recuerdos, recuerdos grabados a fuego en mi.
-Pero son solo eso, recuerdos…
-Serán recuerdos, pero son recuerdos que siguen vivos, recuerdos que aun colean, recuerdos que aun me traen felicidad. Puede que para ti o para cualquiera que no haya vivido esto sean eso, solo recuerdos, pequeñas cosas acontecidas que carecen de valor, pero para mi no lo son, fueron maravillosos y lo siguen siendo, son un tesoro para mi, son tardes, muchas tardes pasadas a su lado, muchas tardes de alegría en el parque jugando con los botes de granizado, muchas tardes caminando alrededor de la estanca, muchas tardes en las que yo la esperaba en la esquina, nervioso como el primer día, esperando verla aparecer con esa sonrisa que traía siempre a cuestas, esa sonrisa que me alegraba tantas tardes y tantas mañanas entre examen y examen, eran escasamente 20 minutos pero esos eran sin duda los mejores 20 minutos del día.
Tu no sabes nada de esto, no puedes mirar detrás de mis ojos como ella lo hacia, no puedes leer dentro de mi, no sabes todo lo que tengo aquí dentro, han sido los mejores días de mi vida y ¿sabes por que? Porque estaba ella. Ir a la piscina, subir a fiestas de un pueblo, estar sentado en un banco, ver una película o recibir un regalo de cumpleaños pueden ser cosas cotidianas a la que la gente no le da mas importancia, la diferencia es que esos momentos yo los he compartido con aquella persona que amo y de verdad que no hay nada comparable a eso, no hay nada que me haga mas feliz que poder ver mi mirada reflejada en la suya, poder ver esos ojos día tras día, por eso jamás, jamás me voy a arrepentir de quererla.
-¿y ahora que? Ella ya no esta…
- Ella sigue estando aquí conmigo y aquí estará siempre y ¿sabes que? Yo no puedo controlar mi corazón, yo no puedo decirle que ame o que deje de amar y eso es porque ya no es solo mi corazón, también es el suyo…
-¿Y que vas a hacer?
-Lo que mi corazón me pida.
-¿y eso es…?
-Quererla, quererla por siempre.
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